El Alma
de la Vall
El Alma
de la Vall
Soy Albert. Para mí, el campo no es un trabajo, es una forma de vivir. Me levanto cada día con la ilusión de pisar la tierra, de mirar los árboles y sentir que estoy donde quiero estar. No tengo a nadie que me mande, solo el ritmo de las estaciones y las necesidades del olivo. Esa libertad me da una plenitud que no encontraría en ningún otro lugar. Soy un agricultor feliz. Esa pasión es lo que nos define como productores de aceite de oliva, y creo que esa felicidad se nota en el sabor de nuestro aceite.
Visión, orden y excelencia
Si Albert es las manos y el corazón, Cristina es la cabeza que ordena el proyecto. Con su experiencia en el mundo editorial, vio claro que este aceite merecía llegar más lejos, vistiéndolo con la dignidad que le corresponde. Ella gestiona el día a día para que todo funcione.
Pero no estamos solos. Contamos con el asesoramiento técnico de Pablo Ortigueira, ingeniero y referente en olivicultura, para garantizar la máxima calidad agronómica, y con la ayuda puntual de nuestro hijo Arnau. Un equipo pequeño, familiar y profesional, unido por hacer las cosas bien.
Visión, orden y excelencia
Si Albert es las manos y el corazón, Cristina es la cabeza que ordena el proyecto. Con su experiencia en el mundo editorial, vio claro que este aceite merecía llegar más lejos, vistiéndolo con la dignidad que le corresponde. Ella gestiona el día a día para que todo funcione.
Pero no estamos solos. Contamos con el asesoramiento técnico de Pablo Ortigueira, ingeniero y referente en olivicultura, para garantizar la máxima calidad agronómica, y con la ayuda puntual de nuestro hijo Arnau. Un equipo de productores de aceite de oliva pequeño, familiar y profesional, unido por hacer las cosas bien.
Nuestra Colección
Oro líquido de categoría superior.










